Thoughts
So many things to be done before I leave and yet I’m getting bored of them all. I keep on thinking what is going to be of me. Most will get damaged or lost, replaced by something completely different, some may heal, a last part will remain untouched, but everything will have my personal print on it, it’s me anyway.
Maybe it will all become more true, a hint hidden in the dark may arise, a path might enlighten, somewhere to roam, someone to make me forget this words. Who knows?
Feeling stuck in the same last years, as time never passed by, in a stuck country, inside a stuck continent… somewhere with no possibilities at all. Not saying I’m a big fish in a small pond, I’m a small fish in a tiny pond.
Let’s just walk the way, some stone may appear among so much fog, a little prize, after all.
No quiero
No quiero que seas la que mejor me conoce, ni la que olvida mi nombre
No quiero que seas la que susurra en mi oído las frases más geniales, ni la que lo traiciona con quimeras
No quiero que seas mi veneno, ni mi antídoto
No quiero que seas a la que vaya a ver caer, y tenga que levantar
No quiero que seas la que despierte a mi lado cada mañana, ni la que sabe que nunca podrá hacerlo
No quiero que seas la primera a la que llame cuando necesite contar lo que me atormenta, ni tampoco la última en saber mis secretos
No quiero que seas a la que bese por impulso, ni a la que evite rozar
No quiero que seas el color de mi iris, ni a la que mi mirada desprecie
No quiero que seas la que me eche de menos aún estando a mi lado, ni la que no me extrañe estándolo
No quiero que seas todo para mí, ni que seas lo más insignificante de mis días
No quiero que seas la que sabe que me pasa tan solo con mirarme, ni la que no reconozca un gesto triste en mi rostro
No quiero que seas la que vive por mí, ni la que por mí no muere
No quiero que seas la que alegre mis domingos, ni la que haga de ellos los días más solitarios
No quiero que seas la que dispare mis pulsaciones solamente por estar cerca, ni la que congele mi sangre cuando no estés
No quiero que seas la que me de paz y sosiego, ni la que no provoque guerras a mi alrededor
No quiero que seas la que me quiere en el más absoluto de los silencios, ni la que lo proclama a los cuatro vientos
No quiero que seas la que despierte en mí la mayor de las pasiones, ni la que me arrope con un manto de frialdad
No quiero que seas te quiero, ni que seas te odio
No quiero que seas conmigo, ni que no seas sin mí
No quiero que seas mi pasado, ni tampoco mi futuro, solamente mi presente
No quiero que seas, ni que dejes de serlo
Pero por querer, quiero que seas quién entienda por qué escribo, pero no entienda por qué callo.
Capítulo 1. Donde todo empieza.
- Adam, Adam, despierta. Vamos a llegar tarde.
- Vale, ya voy, ya voy.
Son las 11:30 de la mañana, hoy se me han pegado un poco las sábanas, pero he de decir que ha sido culpa del insomnio, que ha decidido venir a visitarme. Se me olvidaba que anoche quedé con mi compañera de piso en ir a buscar a su hermana a la estación, que venía a pasar unos días a casa. Tengo que dejar de hacer promesas a partir de las dos de la madrugada, de las cuales acabo siempre arrepintiéndome por la mañana. Su hermana llega dentro de dos horas, pero mi querida compañera es un poco maniática de la puntualidad y siempre quiere llegar una hora antes al sitio, cosa que yo siempre veo absurda. Me ducho, desayuno, recojo mi habitación y me visto. Sudadera, camiseta, vaqueros caídos, zapatillas DC, colonia de Hugo Boss y mis Ray-Ban colgadas de la camiseta.
Tengo aún tiempo de sobra hasta que haya que salir. Enciendo el portátil, reviso el correo, esperando buenas noticias que nunca llegan. Leo la prensa, para saber qué ha ocurrido en el mundo y llegar a la conclusión de siempre, el mundo sigue siendo un asco. Entro en Facebook, y solamente una fastidiosa invitación a un juego, que rechazo instantáneamente. En el móvil tampoco hay nada, ni llamadas, ni un mísero mensaje de publicidad de mi operadora. Definitivamente, esta mañana no la recordaré por estar muy solicitado socialmente.
Mientras espero que mi compañera termine de arreglarse, pongo música. Suenan alto The Killers, los vecinos son personas mayores, y los pobres no tienen ya mucha capacidad auditiva, lo que es una ventaja a la hora de poner música y montar fiestas en casa. Mi compañera pasa por delante de la puerta de mi habitación, corriendo, con una toalla enrollada en la cabeza y otra en el cuerpo. Ya he llegado acostumbrarme, ya ha pasado un año conviviendo con ella, pero al principio no puedo negar que no la seguía con la mirada. Se llama Dafne, pelo liso y largo rubio, ojos claros increíbles, el tipo de chica que siempre me ha gustado. Agradable, simpática, inteligente, estudia y trabaja, pero como todas, tiene sus manías.
Bueno parece que la señorita está lista, y por fin podemos ir a recoger a su hermana, de la que pocas veces me ha hablado. Hace buen día, da gusto pasear con este tiempo. Si es como dice que es, me espera un terremoto en casa. Llegamos a la estación y tras esperar más de media hora sentados, la megafonía anuncia la llegada por el andén tres del esperado tren. Y ahí estaba ella, con su maleta gigante con ruedas, las cuales hacían un ruido que parecían pedir clemencia por llevar exceso de peso. Después de fundirse en un abrazo y unos pequeños gritos de niñas adolescentes al ver a su cantante favorito, se acercan a mí.
- Mira Adam, esta es mi hermana, se llama Carol
- Encantado Carol, un placer conocerte
- Lo mismo digo Adam, mi hermana me ha hablado mucho de ti, y muy bien por cierto jajá
- Me alegro, pero seguro que tu hermana exagera, como siempre jajá. Bueno que os parece que deje ese maletón en casa, y mientras os vais poniendo al día, y ahora os llamo para tomar algo.
- Oh, muchas gracias Adam
- De nada, bueno ahora nos vemos
- De acuerdo, muchas gracias de nuevo.
El camino de vuelta a casa, mejor olvidarlo, la gente me miraba al pasar. Una maleta rosa enorme, que pesaba más que yo, y en la que creía que habría piedras procedentes de una mina o un par de cadáveres Menos mal que mi casa no estaba muy lejos de la estación y la humillación no fue excesiva. Llego a casa, dejo la maleta en el cuarto, y voy a buscar mi recompensa a la nevera, una cerveza fría, me lo tenía merecido por ser un buen chico.
Vaya, estoy aquí contando mi vida y ni siquiera me he presentado. Me llamo Adam, tengo 23 años y soy estudiante. Ahora mismo, no puedo decir que pase por mi mejor momento, ni mucho menos, de hecho es una época un tanto confusa para mí. Hace tiempo que lo he dejado con mi novia, y aunque han pasado meses, sigue resultándome raro, pero no quiero ponerme melancólico ahora, es una historia que ya os contaré en otro momento. Es hora de llamar a las hermanas y ver qué hacen.
- Rubia, ¿dónde estáis?, que salgo ya de casa
- Estamos en mi bar, te esperamos aquí ¿vale?
- De acuerdo, ahora nos vemos
Doy el último buche a la cerveza, cojo las llaves y cierro la puerta. Bajo por las escaleras y me encuentro a mis vecinos, la pareja de ancianitos adorables que todos querríamos que fueran nuestros abuelos. Están un poco sordos y mantener una conversación coherente es difícil, siempre intento concentrarme al hablar con ellos, pero creo que entenderlos sigue siendo mi asignatura pendiente. Me aventuro a preguntarles qué tal están, lo que me introduce en un bucle absurdo de frases sin sentido…
Medidas para mejorar el país (1)
He empezado a escribir una serie de medidas que llevan un tiempo rondándome la cabeza para mejorar este país. No es que todas estén fundamentadas en estudios detallados más que en cierto sentido común que puede estar equivocado, y ojalá tuviera los recursos y el tiempo para probar o estudiar si mis intuiciones van por el camino correcto, pero os dejo con un primer volumen de medidas que ayudarían a enderezar este camino al tercer mundo.
1.- Ley de transparencia:
A pesar de que el Gobierno tiró por tierra la propuesta, creo que esta es la ley más importante de la democracia: poner a juicio cómo se gasta nuestro dinero (el 75% del dinero, el que no se defrauda). Para velar y publicar periódicamente las cuentas pormenorizadas de nuestros cargos públicos se me ocurren dos opciones:
a) Usar a ese amplísimo porcentaje de funcionarios que están en nómina rascándose, que hagan toda esa burocracia.
b) Componer una comisión a nivel europeo a través de oposición pública de licenciados en administración y dirección de empresas que tengan (como los militares) prohibido pronunciarse políticamente. Vaya, lo más independiente posible.
Asimismo, convendría reformar, endurecer o velar con lupa por el cumplimiento de la Ley de Contratos Públicos, que a pesar de estar enfocada a la lucha contra la corrupción ha recibido patadas de todos los colores.
Además, y para bordar ya el círculo, estaría bien darle los medios a hacienda para que de verdad vaya contra el fraude fiscal.
2.- Reformas variadas:
Si queremos montar un nuevo mercado laboral, no dependiente del ladrillo sino del I+D y tecnologías diversas, deberíamos empezar a pensar en una serie de reformas.
2.1.- Rebajar la carga fiscal a autónomos.
Resulta que los autónomos, esas personas que crean empresas y contratan a gente, aparte de pagar la cuota de 300€/mes para ser autónomos, deben aportar más a hacienda si consiguen más dinero ese mes. Lo que viene siendo que a más ganas, más pagas.
Esto significa que si un autónomo quiere ahorrar algo para intentar montar una empresa le es difícil, pues el salto impositivo es bastante grande conforme se van pasando cantidades no tan alejadas de la realidad.
Siguendo con la explicación, resulta que si un autónomo llega a montar la empresa y tiene un volumen de trabajo suficiente como para dos o tres personas, con los gastos de seguridad social, seguros diversos, contabilidad, impuestos… se forma un pastel que con par de meses de vacas flacas se va a tomar viento. De ahí el dicho de que es imposible montar una empresa en España sin estafar al fisco.
Pues bien, no es difícil pensar que rebajando los impuestos y, sobre todo, fomentando la contratación de personal cualificado podríamos disminuir algo la tasa de paro. Además, con un poco más de mano izquierda le hacemos algún que otro favor a la pequeña y mediana empresa para que se consolide e invierta en crecer, y con ello contrate a más empleados, etc.
2.2.- Reforma hipotecaria.
No hace falta decir que en un país como este, donde el trabajo indefinido está prácticamente blindado (aunque con la reforma laboral un poco menos), es lógico que muchos contratos vayan tendiendo más a “obra y servicio” o cuestiones temporales que a la indefinición.
Bajo este supuesto, que ya se da en empresas con un organigrama laboral más europeizado y moderno (he visto alguna empresa de publicidad con este sistema), es fundamental la movilidad laboral, para lo cual debe ser la casa y no la persona física la que va con la hipoteca, de forma que no se ancla a las personas a un piso y un lugar en el que quizá no sean productivos.
Probablemente no debería aprobarse esto con carácter retroactivo, pero si como medida de futuro. Además, esto no quita que se siga fomentando el alquiler como sea.
2.3.- Ley de violencia de género.
¿Qué decir?. Estar en una democracia que supone que todos somos iguales y también ante la ley (teóricamente), y que con solo el testimonio de una mujer un hombre pase a prisión preventiva me parece volcar la barca hacia el otro lado por la fuerza.
2.4.- Ley del menor.
¿A alguien le parece lógico que una chica sea madura como para abortar sin consentimiento de sus padres con 16 años pero no como para saber las consecuencias de matar a alguien?. Unifiquemos criterios, por el amor de Dios.
2.5.- Reforma de la educación.
Dejando de lado la educación superior, cuya reflexión ya hice en otro artículo, vamos a centrarnos en la educación básica y en otros intangibles.
No hay que ser un lumbreras para darse cuenta de que el empeoramiento del nivel educativo en nuestro país no se soluciona dándole portátiles a los niños de 5º de Primaria. Más bien es un tema de organización y recursos.
Me explico, no es lo mismo una clase con 10 alumnos medianamente homogéneos, en donde el profesor ya sabe cómo ganárselos a todos con la misma broma, las necesidades de cada uno, que una clase de 30 en donde tenemos al hijo del cura con una niña tailandesa adoptada por dos padres homosexuales, por no hablar de inmigrantes, niños con problemas de aprendizaje, niños superdotados, etc. Suena un poco a división por castas, pero homogeneizar y reducir el número de alumnos es reducir varios problemas.
Asimismo, el profesor debe de tener más poder, si no el poder moral de antaño, el de figura respetada que solía llevar la razón; sí el de poder preparar sus clases intentando que sus niños lleguen lo más lejos posible dentro de sus posibilidades como personas, hombres y mujeres pensantes que amen el aprendizaje, no como robots devoradores de libros, estresados desde los seis años por hacer tareas estúpidas y con ninguna gana de ir todos los días a esa cárcel donde el profesor debe, mediante los malabarismos que sean, acabar el libro porque así lo exige el gobierno de turno.
Por cierto, una de las primeras cosas que propondría si no fuera tan horriblemente complicado cambiar la constitución sería quitarle las competencias de educación a las autonomías. Respetar las particularidades culturales sí, manipular y enseñar de forma sesgada… no.
Al fin y al cabo, poner los recursos en los hombres del mañana, los que tienen que llevar a cabo nuestros proyectos, construir los suyos y, no menos importante, pagar nuestras pensiones, no creo que sea moco de pavo.
Próximamente, más.
Dedicado…
o Una cerveza en cualquier bar
o Una tarde tirados en el sofá
o Una mirada que lo decía todo
o Una sonrisa cómplice que nadie más entendía
o Una discusión sin sentido que siempre acababa siendo nada
o Una noche que terminaba viendo el sol salir
o Una película que nos decepcionó
o Una canción que siempre me recuerda a tí
o Un mensaje al teléfono cuando menos esperabas y que siempre te sacaba una sonrisa.
o Una apuesta que nunca ha llegado a cumplirse
o Un consejo que nos dimos y nunca seguimos
o Un paseo juntos sin decirnos nada
o Un viaje planeado, que aún no hemos hecho
o Un camino que tarde o temprano sabíamos que se separaría
o Una conversación por internet hasta altas horas de la madrugada
o Unas lágrimas compartidas
o Esa primera foto que nos hicimos, y que siempre vuelve hacerte reír al verla
o Una caricia cuando más falta hacía
Y mil cosas más que recordar. En definitiva, un folio que espero se siga llenando con el tiempo.
Porque hay personas importantes a nuestro lado, a las que nunca le decimos lo que realmente merecen escuchar, y yo tampoco soy muy dado a ello, pero hoy, no es uno de esos días. Solamente espero que te guste y recuerdes…
Sueños de papel
Llevo un buen rato despierto, y sentado en el escritorio, mis manos han buscado ansio sas una pluma y un folio. Me había imaginado muchas veces como sería despertar a su lado, y aquí estoy, dándole al sueño una realidad. Su pelo alborotado sobre la almohada, apenas deja ver su cara de mejillas sonrojadas. Esos graciosos hoyuelos debajo de sus labios me encantan. Podría pasar el resto de mis días contemplando esta escena, sacada del mejor lienzo jamás pintado. Enredada en sábanas blancas, que acarician su piel suave que siempre huele bien, y que parece tener algo magnético, que hace que solamente quieras estar a su lado..
Me deslizo sigiloso hasta la cama, no quiero despertarla, pero esos bonitos ojos marrones, ya se han abierto, y están clavados en mis pupilas. Se gira y sonríe, y la habitación se ilumina como una noche oscura con fuegos artificiales.
- Ups, no era mi intención despertarte, lo siento.
> No te preocupes llevo despierta un rato, me hago bien la dormida jajá.
- Ya veo, me habrás pillado dando vueltas por aquí.
> ¿Has dormido bien?
- No te lo puedes ni imaginar, he dormido como un niño chico jajá
> Yo también he dormido genial, hacía tiempo que no dormía abrazada a nadie.
- Bueno, he preparado el desayuno: zumo de naranja, café, tostadas, un poquito de mango y piña, y croissant de chocolate.
> Nunca me habían traído el desayuno a la cama, me encanta.
- Pues mira debajo de la almohada, hay algo más…
> Oh Azahar, qué bien huele, esto es… es…
- Son tonterías, solo quería alegrarte la mañana.
> Pues lo has conseguido jajá
Mientras desayunábamos en la cama, Yellow de Coldplay, sonaba de fondo… y yo entre dientes cantaba y ella me miraba riendo.
- And you know, for you I’d bleed myself dry
(Lo sabes, por ti sangraría hasta secarme)
> Qué mal cantas jajá
- Habrá que escucharte a ti, con esa voz de duendecillo jajá
> Por cierto me tienes intrigada, ¿Me puedes decir qué estabas escribiendo antes?
- Nada, cosas absurdas, sin importancia.
> Venga ya, dímelo, no seas tonto.
- He escrito cosas que alguna vez imaginé.
> Pues déjame leerlas, quiero saber qué imaginaste.
- No hace falta que las leas, las has vivido.
> Pero aún así, me gustaría que me lo dijeras tú.
- ¿Decirte qué? ¿Las veces que había querido tener al menos un día así contigo?, ¿cómo sería cerrar los ojos y al abrirlos al día siguiente que fueras tú lo primero que vieran?
> Oh, me dejas sin palabras.
- Y esta noche he soñado cosas nuevas.
> ¿Ah sí? Dímelas por favor.
- He soñado que al despertarme, eras lo primero que veía, qué observaba lo bonita que estás sin maquillar, que tu primera sonrisa del día era para mí, y tras preguntarme qué había escrito, volveríamos hacer el amor, con tantas ganas y dulzura, que detenía el tiempo para que nunca se acabara. También que desayunábamos en la cama, y que lo que había fuera de estas cuatro paredes no me interesaba en absoluto, porque el resto del día lo pasaba contigo aquí.
> Los sueños están para ser cumplidos ¿no?
- Bueno sí, pero los sueños que no son alcanzados también son un lastre…
> Pues dejemos de soñar ahora, y hagámoslo real.
Réquiem
Redoblan las campanas en una pequeña iglesia, es temprano, y el replicar de las mismas hace volar despavoridas a unas palomas en lo alto del torreón. Es una mañana fría de sábado. Todos están presentes, familia, amigos, compañeros de trabajo y gente cercana, los cuales no pueden faltar un día como este.
No paran de escucharse anécdotas, historias, chiquilladas de cuando erais críos, y tanto os divertíais sin responsabilidades ni preocupaciones de ningún tipo, de una adolescencia plagada de amores y desamores, viajes y alguna que otra pelea
típica de la edad, las malas notas que de vez en cuando llegaban a casa, etcétera. Ves a esos amigos de la infancia que nunca se han apartado y a los que la vida ha querido dejar a tu lado, y aunque no los veas cada cierto tiempo, siempre han estado y estarán.
Tus padres, tus hermanos, tus tíos y abuelos, hoy no han querido faltar tampoco ni dejarte solo. Pero entre toda la multitud, la persona con la que compartes tus días, por la que sientes lo que jamás pensaste sentir. Quién te iba a decir que hace 10 años, en aquella cafetería, donde solías ir a tomar café después de clase, te esperaría la persona que ha llenado el vacío que siempre buscabas ocupar. Te acercas, la besas y acaricias su pelo, que sigue oliendo igual de bien que el primer día que la conociste. Es imposible quedarte con un momento con ella, todos han sido maravillosos, aún cuando os peleabais por tonterías y formábamos auténticas tempestades, y al rato volvía todo a ser todo tranquilidad.
Tu jefe, tus compañeros, que con alguna sonrisa recuerdan tu primer día de trabajo con ellos, lo nervioso que estabas, y lo pesado que te ponías cuando querías saber o no entendías algo. Todos esos días de trabajo interminables, deseando volver a casa, problemas, frustraciones, discusiones, que eran más llevaderas gracias a todos ellos. Las cervezas después de salir de trabajar, comentando chascarrillos, los imprevistos y alegrías que hacían el día a día una nueva aventura junto a ellos.
Pasas por su lado, intentando estar un poco con todos ellos, pero es imposible tener tiempo para participar en todas esas pequeñas conversaciones. El viento parece levantarse, y juega con el pelo y la ropa de los asistentes. Las campanas vuelven a pronunciarse y todos van entrando lentamente en la capilla, el gran momento se acerca, aunque parece que el tiempo se ha parado.
La capilla iluminada por los cirios y velas cerca del altar, y por unas bombillas de lúgubre luz, dan un toque bastante íntimo a esta celebración. El silencio es roto por unas palabras provenientes del altar, que cuentan alguna batallita de hace años que apenas recordaba, otras que ensalzan la personalidad tan maravillosa que has demostrado todos estos años, sin olvidar algunos defectos y manías que ponían de punta a más de uno, pero que hacen esbozar una leve sonrisa en ellos.
Aún no puedes creer, que estés presenciando tu propia despedida, rodeado por todos los que alguna vez te han querido, y que no han querido que este último viaje lo hicieras sin ellos. Tu mujer no puede contener las ganas de romper a llorar, y las lágrimas surcan sus mejillas desconsoladas. Tus padres, aún no se lo creen, no hay nada más duro que sobrevivir a tu descendencia, contemplan perplejos el féretro en el que descansas. Tus hermanos abatidos, que durante años han sido confidentes y te han protegido, no saben explicar tu marcha. Tus compañeros de trabajo han perdido a un amigo y compañero, ya no podrán disfrutar de tus comentarios ingeniosos a primera hora de la mañana que siempre conseguía animarlo.
Al ver a todo el mundo roto por el dolor, te preguntas por qué, por qué tú, y qué puedes hacer para evitarles tal sufrimiento, mientras ves tu cuerpo tumbado en un cajón almohadilladlo de madera. Te arrepientes de todo lo que has hecho mal, y de todas las promesas que no vas a poder cumplir, de todos los lugares que te quedan por visitar, de todas las sonrisas que te quedan por dibujar, en todo lo que dejas atrás. No hay consuelo posible para ellos, y haces lo imposible para decirles que estás bien, y que no estén mal por ti, pero es en vano.
El sacerdote, en sus palabras, te promete una vida mejor, pero sabes que la mejor vida está en esa pequeña capilla, con todo esa gente a la que quieres. Es hora de partir, todos se han marchado ya, en un tétrico desfile de trajes negros manchados de pena, dolor y sufrimiento. De la noche a la mañana puede cambiar la vida más estable y estructurada jamás diseñada. Te vas, pero te reconforta saber que al menos, te han querido y querrán y podrás seguir vivo en ellos.
El sacerdote entre susurros al bajar del altar reza lo siguiente:
Requiem æternam dona eis, Domine, et lux perpetua luceat eis”. «Concédele el descanso eterno, Señor, y que brille para ellos la luz perpetua»
Cediendo el paso, sin neones y las alfombrillas limpias.
Siempre respetando al coche, a los demás conductores y peatones, y sobre todo a uno mismo. No debe haber prisa conduciendo ni hay gran cosa que justifique que un coche corra, excepto los bomberos, policías y ambulancias. Ya conocemos alguna que otra desgracia cercana como para olvidarnos de que el coche es un arma en potencia cuando un humano se pone al volante. Pero eso es otra historia, los peligros del volante no es de lo que quería hablar.
La razón por la que me encuentro aquí aplastando teclas es por el gran boom social que ha surgido a partir de las famosas fucking Blackberry, las zapatillas Nike y determinadas prendas de marca, que ya no sólo usa gente joven, sino adolescentes e incluso chavales de colegio (un caso que vi y me froté los ojos por si había interferencias). Parece que la gente tiene tanta necesidad de hablar, de comunicarse y estar a la moda para no quedarse atrás en una sociedad en la que tu estilo y forma de ser es marcado por unos parámetros meramente económicos y materiales. Si ya lo decía el anuncio: “El ser humano es extraordinario”. Y qué razón tiene.
¿Podéis decirme que ahora vais a un curso de la ESO y es improbable encontraros a un chico ó chica con la Blackberry? La verdad que no, cada día está más extendido y difundido, de tal forma que incluso la gente se ponía en sus redes sociales el código del teléfono para hablar entre ellos. Confío en que sea una moda, algo pasajero y ya estoy siendo muy optimista al decirlo, en el fondo de mi mente hay una voz que me susurra la longevidad de estos aparatos. Suerte que a veces le duele la garganta y me deja tranquilo. Creo poder decir sin miedo a equivocarme que, al igual que no hay un punto en Sevilla en el que no haya una papelera/contenedor visible a 360º, cambiamos el conjunto p/c por BB y Sevilla por cualquier núcleo urbano de numerosa población y mi afirmación seguirá siendo cierta, tristemente.

Ocurre lo mismo con las prendas de vestir y el calzado, últimamente más acentuado en los más jóvenes que de costumbre. Parece que eso de “El hábito no hace al monje” no va con ellos. Vale, yo también me emociono un poco cuando estreno zapatillas de fútbol, alguna equipación deportiva o una camiseta que me guste, pero no es motivo para estar día y noche con eso puesto. Vengo a referirme a esos niños que vemos paseando con sus padres con ropa de fútbol, inclusive medias. No es una buena forma de educar a los niños. No hay una excusa válida, ya sea un trabajo muy importante, una reunión o algo que deje a tus propios hijos en 2º lugar. Como comprenderéis, nada puede interponerse entre un hijo y sus padres… pero eso no quita que los padres sepan ser padres, intransigentes en algunos momentos y que no atiendan a caprichos rebeldes o superfluos de lo que es, supuestamente, el fruto de su amor. Todo esto se arregla con algo que se parece más al lince ibérico, en peligro de extinción.
Ah, la educación… Eso que se tergiversa día a día y se pretende hacer que el profesor siempre tenga la culpa de las malas notas de su “querido hijo” porque él tiene cualidades, y el profesor no las sabe apreciar. Siempre la culpa es de los docentes y nunca, jamás de los jamases de hijo/a o de los padres… Esta imagen es algo que espero os suene familiar, y a nadie le gustaría tener un hijo que se gaste un dineral en ropa para sentirse persona ni unos padres que su amor es directamente proporcional al número de papelitos morados.
Por favor, no decepcionéis a vuestros padres, sed comprensivos con ellos porque un día os veréis en esa misma situación y no creo que os guste que vuestro hijo haga algo que vosotros mismos no habéis hecho con su edad, sin importar que sean otros tiempos.
Respétate a ti mismo, y el mundo te respetará.
Venga, que aún queda un largo camino lleno de obstáculos, tomémonoslo con humor y filosofía… y con algo propio de cada uno de vosotros.
P.D. Siempre con el cinturón de seguridad, cuidado con las últimas lluvias de temporada y vigilad la presión de los neumáticos.
Subiendo marchas, manos firmes y mirando por los retrovisores.
![]()
Y siempre atento a lo que ocurre en otros carriles, en los pasos de peatones, en las rotondas… En definitiva, en nuestro alrededor. Parece que cuando vamos en coche nos sentimos a veces como superiores comparándonos con esos que van por la calle usando sus patitas. Con lo temprano que se llega en coche, a la temperatura que yo quiera, con la música que yo quiera, todo como yo quiera. Hace nada nosotros estábamos caminando ahí y ni nos importaba ver a gente en coche.
Con esto querría dirigirme a vosotros para resaltar un par de aspectos de la vida que se me han acentuado un poco más en estos días, de forma que sigo viendo todo de forma menos egoísta. Por desgracia para mí, cuando se me acabe la gasolina del cuerpo mi coche no me llevará a cualquier sitio ni me lo podré meter en el bolsillo. Pongamos orden, prioricemos y miremos por los espejos.
Hace un par de días estuve en una charla sobre las infracciones por internet, y en concreto se dio el típico caso de que una chica entró en el msn de su amiga pero sólo como broma, una “chiquillada” inocente que no iba con malas intenciones. La amiga se puso nerviosa porque alguien se coló en su cuenta pero no sabía quién ni cómo. A los pocos días se descubrió el pastel y la chica se excusó diciendo que no era para tanto, fue una broma y no tenía que ponerse así. Pues a los pocos días a esta chica se le colaron en su cuenta… y ya podéis imaginaros cómo se puso. Ya no le parecía tan infantil la bromita.
Como experiencia medio personal observé ayer a una chica hablando por su fucking Blackberry cruzando un paso de peatones que se puso en verde mientras una ambulancia en servicio giró e iba a atravesar ese cruce por el que me encontraba. Pasó la chica y un hombre, en el que el último aceleró el paso y la niñata, que no tiene otro nombre, siguió a su ritmo como si no fuese con ella, el hombre le recriminó que no reaccionase pero le respondió con una mueca de desprecio y pasotismo. Ya me gustaría ver a esa fémina en la camilla de la ambulancia notando que se para y gritando por su vida mientras insulta a los peatones. Ahora sí que gritas, maldita.
Está muy bien eso de querer ser buenas personas, de llevarse bien con todos y que confíen en cada uno de nosotros como nos fiamos de ellos. Pensad qué ocurriría si ciertas cosas os la dijeran a vosotros, más aún, cómo le sentarían a “esa” persona en concreto. Hay gente que le encanta hablar de política e historia, cosas que a mí no me llaman la atención apenas. Y al final no nos quedarán esas botas de fútbol, esas botellas de muerte acristalada, esas ropas que nos dan un toque de distinción ni esos coches muy a mi pesar. Al final sólo nos quedan los amigos de verdad que hayamos hecho con el tiempo y aguantasen todo el tiempo, las personas que de verdad significan algo para nosotros.
Al final sólo queda el cariño, lo es todo.
No hagáis tonterías de las que os podáis arrepentir luego, disculpaos y dejad el orgullo olvidado en cualquier rincón, no merece la pena estar enfadados con los que están a nuestro lado, no sea que llegue un día que ya no podamos verles en un tiempo… o nunca más.
Tan sólo espero no haber dicho nada nuevo, sólo recordaros un par de detalles que a veces ocultamos inconscientemente por la rutina, el agobio y todas esas cosas aburridas que nos apartan la mente de nuestro objetivo, sea el que sea.
Una palabra… un gesto puede ser suficiente.
P.D. No hagáis caso de la ayuda del gobierno de los neumáticos, regaladme una gorra de chófer y vigilad el estado del aceite y otros líquidos del coche. Cuidad de él y él cuidará de vosotros.
La noche del fin del mundo
Hace tiempo que encontré este documental de Iker Jiménez, y me pareció simplemente increíble. No voy a poner en duda el uso de la energía nuclear, ni sus ventajas ni sus inconvenientes, solo quería centrarme en la visión de aquellas personas que vivieron aquellos días, que es lo que más me ha impactado. Excluyendo los incisos sobre la profecía de San Juan, que aunque lo encuentre un tanto fuera de lugar, le da un cierto encanto al documental. Lo he visto un par de veces y siempe consigue ponerme los pelos de punta. Merece la pena verlo, y rememorar un pasado trágico de nuestra historia, que seguramente en el futuro siga llenando páginas y páginas de blogs como este.