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Incongruencias sociales

Hay una pregunta que se repite en mi cabeza de vez en cuando, y parece ser más infrecuente en otra gente de lo que sería conveniente: ¿por qué?.

Veamos, como sociedad montamos una serie de mecanismos para elegir. Por ejemplo, elegimos a alguien para que sea nuestro presidente, y gobierne mediante su buen juicio y sus conocimientos (de forma despótica, pero eso ya lo escribiré otro día) y, sin embargo, esa persona se elige por cómo se publicita en programas de televisión. Hay más conversaciones en los medios de comunicación acerca de sus corbatas que de lo bien que toman decisiones bajo presión, lo bien que negocian en pro de los intereses ciudadanos, etc. Por no hablar de los votantes de Fabra, Pedro Pacheco, Jesús Gil y cía.

Otro ejemplo, elegimos a nuestros profesionales de una cierta responsabilidad, véanse jueces, ingenieros, arquitectos, médicos… mediante unas carreras con contenidos exigentes y/o unas oposiciones durísimas. No obstante, eso lo que implica no es que vayan a ser buenos profesionales, responsables y justos, lo que realmente implica es que son personas que saben hacer exámenes, trabajos que agradan a los profesores que tengan (no digo qué tipo de trabajos) o que son unas máquinas de memorizar datos, eso sin entrar en el que haya copiado.

Para entrar en la carrera de bellas artes hay que sacar buena nota en lengua, inglés e historia.

Para “ser elegido” como posible padre de los hijos de alguien hay que bailar bien, ir a la moda y ser un poco pesado.

Para “ser elegida” como posible madre de los hijos de alguien hay que enseñar carne, fumar y destrozarse los pies con unos zapatos que tus amigas piensan que son monísimos pero no te engañes, quieres ir en babuchas de andar por casa.

Elegimos una hipoteca para el resto de nuestra vida sin haber visto siquiera la vivienda construida, o sin haber vivido unos meses para, al menos, conocer a los vecinos y ver si hacen rituales satánicos con sangre de cordero que luego se filtra por la pequeña fisura de la solería y el mal remate de la bovedilla.

Concluyendo, no tengo la más remota idea de si saldría rentable perfeccionar nuestros sistemas de elección de élites, si es algo que responde a intereses oscuros, si es que a nadie se le ocurren sistemas mejores o si tenemos sistemas mediocres para una sociedad mediocre. La cuestión es que no conseguimos sacar lo mejor de entre nosotros con las medios que disponemos.

PD: Es importante a quién escogen las mujeres como padres de sus hijos… es de las pocas formas de selección natural que nos quedan.

¿Moraleja?

Érase una vez un caballero que tenía mucha hambre. El poderoso caballero se comió primero un pequeño y débil animal, casi insignificante, que apenas hacía ruido y nadie tenía en cuenta, y por tanto sus allegados, los que intentaban beneficiarse de su gran patrimonio, rieron la gracia. “Total, es solo un un animalillo”, decían. Al día siguiente se comió otro, pero tampoco importó, y al siguiente, y al otro.

Un día, tal era su hambre insaciable, que se le acabaron los animales pequeños, y fue a por otros más grandes, pero como el caballero era enorme, y cada vez más grande, sus allegados se beneficiaban e hicieron la vista gorda, así que el poderoso caballero siguió devorando y devorando animales cada vez más grandes, hasta que solo quedaron los que intentaban ser sus amigos por conveniencia, entre ellos una musa cortejada por un toro, una dama con una balanza y muchas muchas otras, sobre las que el caballero no tuvo otra opción, por saciarse, que poner el diente.

Entonces, y solo entonces, sus allegados empezaron a quejarse. Claro que cuando en el Congo hay guerras civiles no pasa nada, cuando los países pobres tienen una deuda que no pueden pagar no pasa nada, cuando Haití pasa de moda… pero cómo jode cuando nos toca, ¿eh?.

Total, para qué me quejo si nadie va a hacer nada.

Pequeñas reflexiones basadas en EUA.

Estaba en una conversación con una amiga hablando de religión cuando hice una comparación con Estados Unidos y ella me dijo que no valía la comparación, como que EEUU de por sí es un mundo aparte, y quedé en decirle algún día por qué sí valía.

Estados Unidos, desde fuera, presenta un catálogo de excentricidades altamente intrigante, pero lo que quizá sea mejor de ellos es que exportan tantísimo su cultura y desde tantos puntos de vista que llega un momento en que no se sabe hasta qué punto sus formas de vida, de expresión y de comportamiento las diseñaron los guionistas de Hollywood, especialmente en los esterotipos más extremos y repetidos (no dudo de que haya gente cabal y muy normal en EUA).

Hay varios puntos en los que nos hemos ido acercando peligrosamente a estas pautas, en nuestro caso aplastadas a base de horas y horas de entretenimiento frente a una pantalla, pero claro, Marilyn Monroe tenía mucho más glamour que Paco Martínez Soria, y de eso no se le puede echar la culpa a nadie. Volviendo al tema y por decir alguna, los hábitos alimenticios. Podemos decir lo que queramos de la dieta mediterránea y de la variedad y la calidad de nuestras comidas, pero no hace falta más que dar una vuelta por otros países mediterráneos (véase Italia, Grecia o sur de Francia), para ver que ellos no han abrazado el hedonismo alimenticio como nosotros, y solo hace falta verlo fijándonos en los michelines y las michelinas.

Digo esto último de esta forma porque otra de las cuestiones que hemos adaptado de una forma bastante estúpida es el trato de lo políticamente correcto hacia colectivos marginales o desfavorecidos, la llamada discriminación positiva (hacia afroamericanos*, personas que se sienten mujer**, etc.), que en mi opinión como medida de igualdad no deja de ser pedirse ensaladas en el McDonalds***.

Por poner otro ejemplo, también algo al hilo de lo anterior, hemos adaptado un capitalismo voraz pero sin cambiar las condiciones del juego, estando los empresarios mucho más cerca de las prácticas empresariales norteamericanas, pero sin darse las condiciones sociales de movilidad, valores y oportunidades. Hablando en plata, una de las cosas que no hemos aprehendido es el maravilloso pragmatismo orgulloso en comparación con la quejica vagancia patria, o la excasa burocracia e impedimentos bancarios a la hora de emprender, de buscar tus sueños en otro lugar o de, simplemente, intentar ser los mejores en todo lo que puedan.

Claro que bueno, por suerte no hemos copiado la NRA (asociación nacional del rifle), los detectores de metales en las escuelas****, a la cantidad de locos republicanos del mundo.

PD: Algo que sí estaría bien copiar es el sistema electoral, tener TU senador y TU congresista y que en campaña dediquen días a que la gente que representan les cuenten sus problemas es resolver el problema de ante quién responden los políticos. Y siguiendo con esta cuestión, en la casa blanca tienen cada semana una rueda de prensa en la que los periodistas interrogan sin piedad al presidente y sus portavoces acerca de toda polémica acaecida, no como aquí que las imágenes las graban los partidos y seleccionan lo que les da la gana.

* Nunca he entendido el problema que tiene la gente con la forma de llamar a las cosas, entiendo que nigger es ofensivo, pero no que lo sea negro, si eres negro eres negro, igual que si dos hombres o dos mujeres se casan podemos llamarlo matrimonio, ¿qué problema hay conque se llame así?.

** Creo que es la forma más estúpida y más progre de referirme a las mujeres.

*** La ensalada césar del McDonalds incluye más calorías que un Big Mac, lo que vengo a decir que es engañarse a sí mismos, por la fuerza no se cambian las ideas, ideologías, corrientes de pensamiento y hábitos.

**** Lo de los detectores de metales de las escuelas es un problema de tener tantas armas (si aquí las tuviéramos no descartaría lo de los detectores de metales, porque nuestros niños…) y de tener mucha gente que las apoya, es inviable dar marcha atrás al derecho constitucional de tener armas.

PD2: Espero que nadie se ofenda por lo de las mujeres, pero desde mi punto de vista la única igualdad que puede existir es la meritocracia, no una ley que obligue a las empresas a tener un 50% de mujeres entre sus altos cargos, o la discriminación en los divorcios por la ley de igualdad de género (irónico, ¿eh?). Ah, y me revienta lo de que “el lenguaje es machista”, a ver si aprendemos a distinguir sexo de género.

PD3: Todos estos postdatas no serían necesarios si la gente (como los americanos llevan haciendo un tiempo) no estuvieran a la que saltan cada vez que alguien dice algo tangente o secante a lo políticamente correcto, si vais a soltar un comentario, por favor, maduradlo antes (sé que nadie va a comentar, nunca comenta nadie xD).

PD4: Sí, soy consciente de que no hay ningún dato científico y muchas cosas son tópicos.

España no nos quiere.

Me acordé ayer con una mezcla entre nostalgia e indignación de aquellos tiempos de colegio donde se escuchaba de vez en cuando por parte de profesores, padres, políticos y todo aquel que tuviera boca el: “vosotros sois el futuro de este país”.

No sé cómo poner esto, pero ahora que nos llega el momento de dar el do de pecho por este país no nos dejáis. Nos dijisteis que había que trabajar duro, pero es difícil sin trabajo, sin perspectivas laborales dignas y con un futuro económico en el limbo.

No nos dejáis abrir nuestro futuro: abrir una empresa cuesta lo indecible en burocracia, en impuestos, en cuotas de autónomo, en dolores de cabeza, y no nos daréis créditos para hacerlo.

No nos dejaréis coger las riendas de este país y luchar por él, porque los partidos políticos son entes cerrados en donde para subir y poder hacer un impacto real habría que comer demasiadas pollas como para que la lengua aún tuviera fuerzas de hablar en público; amén de que los medios de comunicación son una farsa absurda de publicidad mediática y lavado de cerebro integral, con lo que no nos dejaréis luchar en igualdad de oportunidades contra lo que hay, y ni siquiera he nombrado la ley de partidos.

No nos dejáis otra alternativa, seremos el futuro de Alemania, Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Austria, Suiza, Holanda… España no nos quiere.

Thoughts

So many things to be done before I leave and yet I’m getting bored of them all. I keep on thinking what is going to be of me. Most will get damaged or lost, replaced by something completely different, some may heal, a last part  will remain untouched, but everything will have my personal print on it, it’s me anyway.

Maybe it will all become more true, a hint hidden in the dark may arise, a path might enlighten, somewhere to roam, someone to make me forget this words. Who knows?

Feeling stuck in the same last years, as time never passed by, in a stuck country, inside a stuck continent… somewhere with no possibilities at all. Not saying I’m a big fish in a small pond, I’m a small fish in a tiny pond.

Let’s just walk the way, some stone may appear among so much fog, a little prize, after all.

Medidas para mejorar el país (1)

He empezado a escribir una serie de medidas que llevan un tiempo rondándome la cabeza para mejorar este país. No es que todas estén fundamentadas en estudios detallados más que en cierto sentido común que puede estar equivocado, y ojalá tuviera los recursos y el tiempo para probar o estudiar si mis intuiciones van por el camino correcto, pero os dejo con un primer volumen de medidas que ayudarían a enderezar este camino al tercer mundo.

1.- Ley de transparencia:

A pesar de que el Gobierno tiró por tierra la propuesta, creo que esta es la ley más importante de la democracia: poner a juicio cómo se gasta nuestro dinero (el 75% del dinero, el que no se defrauda). Para velar y publicar periódicamente las cuentas pormenorizadas de nuestros cargos públicos se me ocurren dos opciones:

a) Usar a ese amplísimo porcentaje de funcionarios que están en nómina rascándose, que hagan toda esa burocracia.

b) Componer una comisión a nivel europeo a través de oposición pública de licenciados en administración y dirección de empresas que tengan (como los militares) prohibido pronunciarse políticamente. Vaya, lo más independiente posible.

Asimismo, convendría reformar, endurecer o velar con lupa por el cumplimiento de la Ley de Contratos Públicos, que a pesar de estar enfocada a la lucha contra la corrupción ha recibido patadas de todos los colores.

Además, y para bordar ya el círculo, estaría bien darle los medios a hacienda para que de verdad vaya contra el fraude fiscal.

2.- Reformas variadas:

Si queremos montar un nuevo mercado laboral, no dependiente del ladrillo sino del I+D y tecnologías diversas, deberíamos empezar a pensar en una serie de reformas.

2.1.- Rebajar la carga fiscal a autónomos.

Resulta que los autónomos, esas personas que crean empresas y contratan a gente, aparte de pagar la cuota de 300€/mes para ser autónomos, deben aportar más a hacienda si consiguen más dinero ese mes. Lo que viene siendo que a más ganas, más pagas.

Esto significa que si un autónomo quiere ahorrar algo para intentar montar una empresa le es difícil, pues el salto impositivo es bastante grande conforme se van pasando cantidades no tan alejadas de la realidad.

Siguendo con la explicación, resulta que si un autónomo llega a montar la empresa y tiene un volumen de trabajo suficiente como para dos o tres personas, con los gastos de seguridad social, seguros diversos, contabilidad, impuestos… se forma un pastel que con par de meses de vacas flacas se va a tomar viento. De ahí el dicho de que es imposible montar una empresa en España sin estafar al fisco.

Pues bien, no es difícil pensar que rebajando los impuestos y, sobre todo, fomentando la contratación de personal cualificado podríamos disminuir algo la tasa de paro. Además, con un poco más de mano izquierda le hacemos algún que otro favor a la pequeña y mediana empresa para que se consolide e invierta en crecer, y con ello contrate a más empleados, etc.

2.2.- Reforma hipotecaria.

No hace falta decir que en un país como este, donde el trabajo indefinido está prácticamente blindado (aunque con la reforma laboral un poco menos), es lógico que muchos contratos vayan tendiendo más a “obra y servicio” o cuestiones temporales que a la indefinición.

Bajo este supuesto, que ya se da en empresas con un organigrama laboral más europeizado y moderno (he visto alguna empresa de publicidad con este sistema), es fundamental la movilidad laboral, para lo cual debe ser la casa y no la persona física la que va con la hipoteca, de forma que no se ancla a las personas a un piso y un lugar en el que quizá no sean productivos.

Probablemente no debería aprobarse esto con carácter retroactivo, pero si como medida de futuro. Además, esto no quita que se siga fomentando el alquiler como sea.

2.3.- Ley de violencia de género.

¿Qué decir?. Estar en una democracia que supone que todos somos iguales y también ante la ley (teóricamente), y que con solo el testimonio de una mujer un hombre pase a prisión preventiva me parece volcar la barca hacia el otro lado por la fuerza.

2.4.- Ley del menor.

¿A alguien le parece lógico que una chica sea madura como para abortar sin consentimiento de sus padres con 16 años pero no como para saber las consecuencias de matar a alguien?. Unifiquemos criterios, por el amor de Dios.

2.5.- Reforma de la educación.

Dejando de lado la educación superior, cuya reflexión ya hice en otro artículo, vamos a centrarnos en la educación básica y en otros intangibles.

No hay que ser un lumbreras para darse cuenta de que el empeoramiento del nivel educativo en nuestro país no se soluciona dándole portátiles a los niños de 5º de Primaria. Más bien es un tema de organización y recursos.

Me explico, no es lo mismo una clase con 10 alumnos medianamente homogéneos, en donde el profesor ya sabe cómo ganárselos a todos con la misma broma, las necesidades de cada uno, que una clase de 30 en donde tenemos al hijo del cura con una niña tailandesa adoptada por dos padres homosexuales, por no hablar de inmigrantes, niños con problemas de aprendizaje, niños superdotados, etc. Suena un poco a división por castas, pero homogeneizar y reducir el número de alumnos es reducir varios problemas.

Asimismo, el profesor debe de tener más poder, si no el poder moral de antaño, el de figura respetada que solía llevar la razón; sí el de poder preparar sus clases intentando que sus niños lleguen lo más lejos posible dentro de sus posibilidades como personas, hombres y mujeres pensantes que amen el aprendizaje, no como robots devoradores de libros, estresados desde los seis años por hacer tareas estúpidas y con ninguna gana de ir todos los días a esa cárcel donde el profesor debe, mediante los malabarismos que sean, acabar el libro porque así lo exige el gobierno de turno.

Por cierto, una de las primeras cosas que propondría si no fuera tan horriblemente complicado cambiar la constitución sería quitarle las competencias de educación a las autonomías. Respetar las particularidades culturales sí, manipular y enseñar de forma sesgada… no.

Al fin y al cabo, poner los recursos en los hombres del mañana, los que tienen que llevar a cabo nuestros proyectos, construir los suyos y, no menos importante, pagar nuestras pensiones, no creo que sea moco de pavo.

Próximamente, más.

La historia de las cosas

En una asignatura, cuyo nombre no voy a nombrar, nos instaron a ver este vídeo y enviar un correo con no más de veinte líneas acerca de tres ideas extraídas del propio vídeo. La cuestión es que me puse a escribir, y aun conteniéndome no me salieron menos de treinta y siete (luego fue cuando cogí la tijera), os dejo el resultado:

Las tres ideas que he considerado conveniente extraer del vídeo en cuestión son: la supeditación de lo público a lo privado, la obsolescencia y el papel de los medios en el mantenimiento del sistema.

En cuanto a la primera reflexión, hoy día es tan patente la sumisión que sufrimos respecto de las grandes compañías, que al fin y al cabo invierten, por lo tanto son parte de esa extraña institución llamada “los mercados”, que parece que ni siquiera hace falta comentarla, pero haré dos pequeñas reflexiones. La primera, “los mercados” no deja de ser una forma de llamar directamente al dinero, nos hemos hecho esclavos del dinero, pero no de tenerlo, sino de que fluya, si el dinero no se mueve no existe la economía y se cae el castillo de naipes mundial, de ahí lo de inyectar liquidez a los bancos para que dieran créditos y siguiera moviéndose el molino. En segundo y último lugar, el ejemplo del nuevo discurso, oficial y extendido, de que la universidad debe supeditarse a los intereses empresariales, aprovechando la altísima tasa de paro de este país para corroborarla. La universidad, símbolo del conocimiento y la investigación, puesta a disposición de lo mediato y lo tangible solo puede derivar en hordas de personal con un título firmado por Don Juan Carlos I que no saben salirse de los pasos que les han enseñado, como quien monta una mesa de IKEA.

A tenor de lo segundo, y a pesar del posible debate acerca de la obsolescencia instantánea, que en los últimos meses ha tenido cierto revuelo en según qué círculos de internet, comentaré otra obsolescencia más. La obsolescencia instantánea, esa sensación de apenas haber salido de la tienda con una amalgama de muchos transistores en un envoltorio brillante y saber que ya hay otra versión u otro aparato mejor que el recién adquirido. Esa fuerza, esa presión por tener lo más novedoso, lo mejor, lo que revolucionará nuestras vidas como nunca antes, ese deseo de comprar para poder disfrutar de nimiedades absurdas que, enlazando con otra parte del vídeo, jamás nos harán felices y apenas nos ayudarán a olvidar nuestras miserias durante el primer par de minutos en el que le enseñemos la nueva compra a nuestros allegados, que aplaudirán el invento con asombro. ¡Y para sentirlo de nuevo solo tenemos que comprar otro artículo!

Finalmente, los medios de comunicación están tan metidos en la dinámica como el resto de personas del mundo occidental. Al fin y al cabo, necesitan dinero para atraer más dinero, es un círculo vicioso de conseguir anuncios para hacer programas con mucha audiencia y conseguir más anunciantes. Su “única” culpa es la falta de escrúpulos éticos a la hora de seleccionar cuántos y qué anuncios ponen, pues no dejan de ser empresas que se rigen por los beneficios, por lo demás solo difunden a millones de personas una serie de mensajes, en su mayoría como un chicle ya masticado y sin sabor, cambiando el color según la moda, todo para llevar superávit al señor trajeado. Por poner otro ejemplo, ahora ya no se llevan los canales de noticias 24h, sino ver lo que hacen una serie de desconocidos en una casa como hámsteres enjaulados, lo que da más dinero, irónicamente, a un jefe de Estado.

 

PD: Por cierto, si lo buscáis en inglés (story of stuff), también hay unos vídeos que se hacen llamar “la versión crítica”, que no es más que alguien a quien tuvo que cabrearle un poco el vídeo en cuestión y empezó a poner idioteces. No quiero decir que alguna de las cosas que suelte no tengan algún tipo de fundamento, o que el vídeo original deba ser la nueva Biblia del siglo XXI, pero creo que se entiende por dónde voy.

Planificación nula

La democracia -la nuestra- no funciona (ya hablaré de esto otro día). Treinta años después del 23-F seguimos teniendo gran parte de los problemas estructurales de antaño, en 2012 se nos acaban las ayudas de la Unión Europea (pasamos de recibir a dar, aunque eso nos va a dar menos placer), tenemos un 20% de paro (40% juvenil), nuestra deuda amenaza con destruir la economía europea (y por ende la mundial)… podríamos seguir, pero me voy a centrar en un problema en particular.

¿Cómo es posible que tengamos a tantos universitarios en paro? Voy a explicarlo de una manera sencilla:

Pongamos un ejemplo: soy un alcalde de una ciudad mediana, quizá capital de provincia, y como tenemos algo de dinero y las elecciones están cerca, hemos decidido que vamos a montar una Universidad (podría haber dicho aeropuerto, que es el mismo caso, pero eso lo dejamos para otro momento). El campus queda precioso y todas las madres del municipio están muy contentas (y votarán al alcalde, claro) porque su hijo por fin puede ir a la universidad sin gastarse los cuartos en tenerlo fuera, lo que hará de sus hijos hombres y mujeres de provecho que tendrán un buen futuro gracias a los estudios.

Esto está muy bien, pero cuando lo hacen todas las provincias de España resulta que ya no está tan bien, porque salen con el mismo título mucha más gente de la necesaria.

Inciso: No estoy diciendo, y espero que nunca opinéis así, que la universidad deba adaptarse a lo que piden las empresas (y menos la CEOE). La universidad es un espacio de conocimiento, experimentación, investigación y puesta en valor del pensamiento crítico (esto es una utopía de lo que debería ser, pero bueno). La empresa en muchos casos busca gente muy cualificada para realizar un trabajo que un mono lo suficientemente entrenado podría hacer.

Aparte del problema de la sobrecualificación para muy pocos puestos de trabajo, está el tema de que a más gente que dejes entrar en las carreras, menos nivel necesariamente tienes que impartir, principio que conforme van sucediéndose las reformas en educación se va cumpliendo haya dos alumnos o dos millones.

Una vez expuesto el problema, aunque supongo que podría haber quedado mejor redactado y más claro, voy a proponer tres soluciones, a más radical socialmente cada una:

1.- Reducir radicalmente el número de plazas en la universidad.

Esto vendría a ser como un primer paso, casi. Reduciendo significativamente las plazas, incluso por debajo de la demanda de universitarios (dado que tenemos exceso y están/estamos emigrando), y fortaleciendo la formación profesional conseguiríamos lo siguiente:

Ahorrar una barbaridad de dinero público: Los universitarios son caros (y más cuando para sacar una carrera de 3 años están 14), y las universidades también (reducir plazas implica dilapidar universidades pequeñas), no creo que haya que argumentar mucho más esto. Ese dinero se podría dirigir a becas, especialmente para estudiantes que tengan una movilidad de varios cientos de kilómetros (por compensar, que aquí se destila mucho).

Adaptar la formación a la demanda: Si lo que piden son trabajos mecánicos, no se necesitan universitarios, se necesitan profesionales, el universitario está para llegar más allá. Además de que mantener facultades y escuelas para mantener entretenidos a los veinteañeros dándoles esperanzas de conseguir un trabajo cualificado es, cuanto menos, cruel.

Crear una cultura del esfuerzo y superación: Al haber menos plazas, las notas deben ser mayores, con lo que habrá que esforzarse más, y solo entrarán aquellos que sean top en la universidad. Los de un segundo nivel (que ahora mismo entran en la universidad) entrarán en grados superiores, creando muy buenos profesionales, etc. Digamos que la idea es que en la situación de precariedad actual y futura, el que no se lo curre no curra (sí, es cruel, pero directo).

2.- Copiar el modelo de Alemania:

En Alemania tienen una formación profesional excelente (supongo que también porque tienen muchas fábricas y los necesitan), además de buenas universidades en donde forman a varios de los mejores especialistas en cada uno de los campos.

La particularidad de Alemania respecto al modelo mencionado anteriormente es que allí a los 10-12 años orientan al joven hacia la universidad o la formación profesional, con lo que el control sobre el número de titulados y profesiones es bastante buena (no es el libre albedrío como aquí). Digamos que no es precisamente el modelo español de hacer las cosas, aquí tenemos por costumbre dejar que todo el mundo tenga infinitas oportunidades en la vida, y decidir sobre la vida de alguien a los cada vez menos tiernos doce años puede ser un poco insensible, pero por otro lado tienes menos variables y a cada uno lo tienes en su sitio.

3.- Un mundo feliz (Aldous Huxley):

Para quien no se haya leído el libro (altamente recomendable), aparte de otras particularidades, la sociedad se divide en alfas, betas, gammas, deltas y epsilones; según sus capacidades y requerimientos. Todos son educados para ser felices en su clase, y todos cumplen sus funciones a la perfección.

Sin necesidad de ser tan radical, la orientación desde edades tempranas hacia ambiciones distintas creo que puede dar mejores resultados educativos que la mezcla sin orden ni concierto actual, en donde hay una serie de individuos que tiran de la clase como si fuera un peso, impidiendo el avance. Esto no es tan raro, al fin y al cabo se hace con superdotados y niños con necesidades especiales (eufemismo al canto), pero se podría ampliar a varios niveles para niños normales.

Estoy de acuerdo en que la medida tiene su miga, las necesidades de transporte, el qué hacer en pueblos pequeños y que el nivel de los niños individualmente no es lineal ni del todo predecible son zancadillas loables a la propuesta, pero no por ello debe ser rechazada sin la menor reflexión al respecto.

Anexos y epílogo.

En ningún momento, y espero que no se me malinterprete, he dicho que el nivel de los profesionales españoles es malo, todo lo contrario, ni de los graduados medios, ni superiores ni universitarios. De hecho, tendríamos un doble problema si no fuera así porque ni siquiera podríamos emigrar para ganarnos el pan que escasea en nuestra tierra.

Esto no quita que también haya personas que no dan el mismo nivel, bien sea por falta de interés en el proceso de aprendizaje (muchas carreras se pueden hacer con el proceso de recorta, pinta y colorea o almacenando datos en la mente para vomitarlos en azul sobre blanco), bien sea por falta de capacidad, bien sea por lo que sea, y cuya cualificación no necesita el nombre de licenciado (aprobar asignaturas no es aprender), ya que luego el trabajo que desempeñarán difícilmente será tan complejo como lo que podrán hacer otros colegas suyos.

La cuestión es que el modelo actual es insostenible, y sin embargo, nuestros políticos/empresarios han decidido, en su línea, que rectificar no es posible, y como siempre hay que ir hacia delante, proponen que lo que realmente distinga la cualificación de la gente sean los másteres, que hay que pagarlos y así entra algo de dinero en las universidades. Por no hablar del nuevo sistema de matrículas o de por qué dar ordenadores a niños de once años.  Cómo nos la meten doblada estos hijos de fruta…

Disney

A pesar de la tierna imagen de Disney que muchos conservamos de la infancia, la cantidad de expectativas erróneas frente a la vida y las relaciones personales que nos inculcan de pequeños a bases de toneladas de películas y series con la excusa de la ingenuidad de la infancia es aterradora, y pongo algunos ejemplos.

Hablemos de las princesas Disney, ese compendio de personajes femeninos de majestuosa belleza, impecable vestimenta y pureza impoluta. Blancanieves, Cenicienta, la Sirenita, Bella, etcétera, son, per se, lo mismo, la mujer guapa a la que el príncipe tiene que salvar superando una serie de obstáculos de diminuta, casi nula, magnitud tales como la muerte, que ella sea de una especie diferente o matar a un dragón.

Esto, que al fin y al cabo no dejan de ser cuentos infantiles de otras épocas adaptados a la mentalidad americana del siglo XX, para divertimento, educación, adoctrinamiento (o el uso que cada uno le quiera dar a sus películas), no pasa de recuerdo infantil de no ser por las consecuencias que ha traído y sigue trayendo a la hora de las relaciones hombre-mujer. Para empezar, el príncipe azul no deja de ser una versión idealizada de un hombre lleno de estrógenos, falto de autoestima y perteneciente a otra época, pues no creo que pudiera explicarse de otra forma su comportamiento, mientras la princesa, ingenua o astuta, usa al príncipe para que solucione sus problemas.

El problema de estos dos estereotipos es que las pobres mentes de los niños y niñas los absorben, creyéndose que las mujeres son puras, frágiles, y el hombre debe demostrar su amor por los siete mares y el cráter de la Luna en el que han encontrado agua  para poder aspirar a un sencillo y romántico beso, perpetuando precisamente los roles de hombre sumiso y mujer débil que responden respectivamente a una parte de los maltratados y las maltratadas, razones por las que me extraña que la señorita Aído no haya prohibido toda esa iconografía.

Pero lo peor no es la Disney clásica, que, al menos, tiene la excusa de que esas películas se hicieron para una sociedad muy distinta a la de ahora, sino la Disney actual, representada por  Hannah Montana, los Jonas Brothers, High School Musical y demás series de instituto que nos presentan personajes casi tan planos como los de Física o Química (al menos sus estereotipos son patrios), convirtiendo la televisión en una fábrica de putillas descerebradas a lo Bratz y niñatos con pocas luces a quienes les preocupa sobremanera estar guapas y ligeras de ropa en el caso de las primeras, y fuertes y duros (de fachada, todo el mundo sabe que a uno de esos niños les quitas la consola y se llevan lloriqueando dos días) en el caso de los últimos, con el fin de tener éxito entre las clases populares del otro sexo, y los presentan como modelos de conducta aceptables para los miembros y miembras de la infancia española, que empieza a perderse a edades tan tiernas que uno ya no alcanza a imaginar los problemas psicológicos que acarrearán en el futuro.

Obviamente sería iluso por mi parte echarle la culpa de todo esto únicamente a Disney, que al fin y al cabo es una marca comercial, y como tal sabe que los niños fantasean con reinos medievales e historias de fantasía, y quieren ser mayores como sus hermanos y primos y saca provecho de ello; pero pone su granito de arena para que nuestros monísimos infantes se conviertan en estúpidos adultos lobotomizados sin capacidad ninguna de razonamiento propio. Al menos la clase política española le estará muy agradecida a Disney.

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