Archivos Mensuales: enero 2012

Incongruencias sociales

Hay una pregunta que se repite en mi cabeza de vez en cuando, y parece ser más infrecuente en otra gente de lo que sería conveniente: ¿por qué?.

Veamos, como sociedad montamos una serie de mecanismos para elegir. Por ejemplo, elegimos a alguien para que sea nuestro presidente, y gobierne mediante su buen juicio y sus conocimientos (de forma despótica, pero eso ya lo escribiré otro día) y, sin embargo, esa persona se elige por cómo se publicita en programas de televisión. Hay más conversaciones en los medios de comunicación acerca de sus corbatas que de lo bien que toman decisiones bajo presión, lo bien que negocian en pro de los intereses ciudadanos, etc. Por no hablar de los votantes de Fabra, Pedro Pacheco, Jesús Gil y cía.

Otro ejemplo, elegimos a nuestros profesionales de una cierta responsabilidad, véanse jueces, ingenieros, arquitectos, médicos… mediante unas carreras con contenidos exigentes y/o unas oposiciones durísimas. No obstante, eso lo que implica no es que vayan a ser buenos profesionales, responsables y justos, lo que realmente implica es que son personas que saben hacer exámenes, trabajos que agradan a los profesores que tengan (no digo qué tipo de trabajos) o que son unas máquinas de memorizar datos, eso sin entrar en el que haya copiado.

Para entrar en la carrera de bellas artes hay que sacar buena nota en lengua, inglés e historia.

Para “ser elegido” como posible padre de los hijos de alguien hay que bailar bien, ir a la moda y ser un poco pesado.

Para “ser elegida” como posible madre de los hijos de alguien hay que enseñar carne, fumar y destrozarse los pies con unos zapatos que tus amigas piensan que son monísimos pero no te engañes, quieres ir en babuchas de andar por casa.

Elegimos una hipoteca para el resto de nuestra vida sin haber visto siquiera la vivienda construida, o sin haber vivido unos meses para, al menos, conocer a los vecinos y ver si hacen rituales satánicos con sangre de cordero que luego se filtra por la pequeña fisura de la solería y el mal remate de la bovedilla.

Concluyendo, no tengo la más remota idea de si saldría rentable perfeccionar nuestros sistemas de elección de élites, si es algo que responde a intereses oscuros, si es que a nadie se le ocurren sistemas mejores o si tenemos sistemas mediocres para una sociedad mediocre. La cuestión es que no conseguimos sacar lo mejor de entre nosotros con las medios que disponemos.

PD: Es importante a quién escogen las mujeres como padres de sus hijos… es de las pocas formas de selección natural que nos quedan.

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